Capitulo 39: Sí
Avanzamos tomados de la mano por el pacillo, la sala estaba vacía, ningún rastro de mi abuelo que en un momento anterior se estaba preparando para trabajar en unos papeles suyos. ¿Donde habría ido? Aferre con un poco mas de fuerza la manos de Edward, no se porque me encontraba ansiosa. ¿Porque querría Alice que salgamos afuera?
Edward me miro con dulzura y entregándome una media sonrisa, como siempre eso me desarmo, él era todo y mucho mas de lo que siempre soñé, era perfecto para mí, casi surrealista.
Cuando abrió la puerta trasera de la casa un resplandor amarillo ilumino en destellos tenues sobre su piel, se freno de repente con una mueca de sorpresa encantadora en su rostro, yo continuaba mirándolo perdida en su belleza.
-Alice…-murmuro con tono cálido en nombre de su hermana y mi mejor amiga, seguí el recorrido de su mirada-.
No podía creer lo que veían mis ojos, miles de pequeñas luces caían en forma de lluvia pendiendo de las arboledas del parque trasero de mi abuelo. La extensa hilera de aboles que se adentraban hacia lo profundo del bosque se iluminaban sutilmente de un resplandor dorado que marcaba un camino, un camino repleto de pétalos de jazmín, su exquisito aroma era un deleite que te invitaba a seguirlo.
-Es hermoso- dije mientras con los ojos cerrados di un suspiro profundo y me llene del aroma de los pétalos de jazmín-.
-No más que tu Bella- sentí los fríos labios de Edward sobre los míos, el mejor deleite para mis sentidos, la mejor manera de olvidarme de todo a mi alrededor. Me acerque más a él-.
-Sigamos el sendero Bella- interrumpió nuestro beso con una sonrisa reluciente como el marfil- mira, Alice nos dejo una nota.
Apunto a un grueso papel blanco doblado a la mitad que colgaba atado cuidadosamente con una cinta de raso dorado desde el borde de la galería. Me adelante curiosa y desate la cinta. La caligrafía personal de Alice destacaba aun más la tinta dorada que uso.
“Sigan el camino para encontrar sus sueños. Alice xxoxxo”
Mire al camino dorado resaltando en la estrellada noche, era como una pequeña puesta de sol en un mar de pétalos, Alice había recreado mi sueño. Algo en mi interior se despertó en mi, algo que me decía que avanzara, que diera los pasos necesarios hasta el final, mi paraíso privado junto a Edward.
-Vamos Edward- susurre y me gire para mirarle con una sonrisa-.
-Sí- me tomo la mano y la beso mirándome tiernamente- Vamos.
Contemplándonos, dejándonos llevar realmente por nuestro amor, respirando la dulzura del momento, avanzamos hasta llegar al pie del río dentro del bosque, al otro lado se veía una tenue luz refulgir, un camino que continuaba.
-Tenemos que cruzar- me murmuro Edward mientras yo observaba al rápido caudal de agua que corría salvaje por esta curva del rio-, no temas Bella, nunca voy a permitir que te pase algo, siempre te cuidare, por siempre…
-Por siempre- me acerque y me tomo en brazos, le di un pequeño beso en su cuello mientras lo abrazaba con fuerza-.
-Cierra los ojos mi Bella. Y así lo hice, el movimiento del salto fue imperceptible, lo que si sentí fue el viento haciendo ondas en mi vestido celeste y nuevamente estar deslizándome de sus brazos al suelo-.
Me acomodo un mechón de cabello mientras acariciaba mi mejilla y me rozaba los labios con los suyos. Busque nuevamente el camino, ahora estaba marcado por velas dentro de copitas de vidrio templadas con diferentes diseños de flores que se iluminaban en pequeñas ondas amarillas de luz, era un camino mas angosto ya entre el bosque, las irregularidades del suelo hacían que avanzara mas lento, hasta que Edward me tomo en brazos mientras me sonreía pícaramente, me ruborice al instante.
-Luego voy a extrañar ese tono en tus mejillas pero te tendré en mis brazos eternamente sin que Eleazar nos interrumpa- reímos mientras seguía por el bosque, no podía resistirme, me perdía en las comisuras de sus labios, el aroma de su piel, escuchar los suspiros que le producía-, llegamos.
Observe alrededor, nos encontrábamos en un enorme prado lleno de flores silvestres, aun costado adornado con luces en el techo y velas en el piso de madera se alzaba una enorme pérgola color blanco que iluminaba en medio de la obscuridad. Me quede pasmada, todo esto lo había preparado Alice para nosotros, era maravilloso. Me acerque alucinada y tome otro grueso papel cuidadosamente doblado sobre el escalón de madera. Edward se adelanto hasta una mesita que allí estaba.
“Ya todos lo sabemos y estamos muy felices, este es solo un pequeño presente que acompaña la realidad de tu sueño Bella. Disfrútenlo. Alice xxoxxo.”
Una pequeña lágrima comenzó a caer por mi mejilla, Edward la quito con un beso, me vi en sus ojos, vi mi único presente, el futuro eterno. Me acerco a el acurrucándome en su pecho, comenzamos a dar vueltas lentamente, bailando al compas del sonido del viento en la noche, sintiéndonos, viviendo nuestro amor.
-Bella- susurro y se alejo un paso mirándome fijamente, mi corazón estallo en mil latidos al ver como se acuclillaba frente a i y tomaba mi mano, con la otra sostenía una frágil cajita de terciopelo dorado que abrió fácilmente con una movimiento ligero, el delicado anillo de oro que sostenía un brillante en color blanco envuelto por una fina red de hilos de oro resplandeció bajo las luces, pero nada en comparación con ese par de ojos dorados que expresaban amos con devoción-. ¿Quieres ser mi esposa?
Sabía la respuesta, la descubrí en ese instante pero siempre estuvo allí, era la única certeza que me impulsaba a seguir durante toda mi vida, era la respuesta a mi sueño, era para que mi alma se encontrara con la suya y fuéramos uno eternamente. No había mitos, no había naturalezas, solo nuestras almas y nuestro amor incondicional. Mas lagrimas me abordaron, lagrimas de felicidad.
-Si Edward…sí- con una sonrisa reluciente y triunfal deslizo el anillo por mi dedo corazón-.
No aguante mas y me tire a sus brazos fundiéndonos en un mágico beso, el beso que confirmaría el paso a mi sueño, a mi eterna realidad junto al vampiro que amo y futuro marido.
...meet my dream...

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