Llegamos a casa de Eleazar muy rápido. Bella dormía en mis brazos, sentirla así de cerca, sentir su aroma, su calidez era extraordinaria.
-Edward- susurraba dormida, era mágico escucharla decir mi nombre-.
Sentía sus manos tensas agarrando el cuello de mi camisa mientras me rodeaba con sus brazos. Sentía su aroma embriagador, una mezcla con fresias y rosas muy sutiles.
Nadie dijo nada cuando me vieron entrar con Bella dormida en mis brazos. Solo vi a Rosalie con una sonrisa enorme cuando se reunió con Alice que entro tras de mi. Era extraño en sus cabezas solo se escuchaban gritos eufóricos casi histéricos muy contenidos.
-Edward.- dijo Eleazar hablando despacio-, ven muchacho, llévala a su dormitorio- y me indico el camino, Alice también vino con nosotros-.
Con cuidado intente recostarla en su cama pero sus brazos se pusieron mas tensos alrededor de mi cuello, sus manos aferraban aún mas mi camisa. Seguía profundamente dormida pero otra lágrima corrió por su mejilla al querer acostarla. Mire a Eleazar y a Alice, estos asintieron con la cabeza.
Tome asiento en su cama y la acomode sobre mi regazo acunándola como a una pequeña. Poco a poco se fue calmando. Dormía profundamente. Me quede mirándola, era hermoso verla dormir.
Cuando levante la mirada ya no había rastros de Alice ni de Eleazar, me habían dejado solo con Bella. Un pequeño pánico me inundo, confiaban demasiado en mi, en mi ambivalente autocontrol. Nunca le haría daño a Bella, pero tampoco era de fiar. Su aroma…
-Edward- susurro mi nombre de nuevo- por favor.
La mire sorprendido, estaba soñando, decía mi nombre, intentaba leer sus pensamientos pero extrañamente no podía. Tenia una expresión adorable, sus mejillas sonrosadas, sus brazos alrededor de mi cuello. Simplemente la contemplaba.
Pronto la luz del día alcanzo lentamente la habitación de Bella, se la pasaba suspirando, en ocasiones sonreirá, volvía a susurrar mi nombre. Me encantaba. Y de repente…
-Yo también- susurro y empezó a moverse en mis brazos, a acortar la distancia entre nosotros-.
No me había dado cuenta que tenia el cuello tan inclinado para poder verla mejor, me tomo con mas fuerza por la camisa, adorablemente fruncía el seño, estaba mas sonrosada, su aroma a fresias y rosas era aun mas cercano.
Un deseo me invadió, se sobrepuso a mi autocontrol, no me importo mas nada, quería saber que quería en sueños. Se acorto nuestra distancia. Su abrazo. Su fragilidad.
El rose de sus labios, su aliento cálido mezclándose con el mío. La miraba fijamente, ella seguía con los ojos cerrados, dormida. Su respiración era irregular, su corazón parecía querer salir de su pecho. Por alguna razón no quería alejarla de mí.
La seguía mirando mientras nuestros labios seguían juntos y abrió sus enormes y bellos ojos color chocolate.
...meet my dream...

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