Capítulo 45: Iluminaste mis días.
(Narra: Bella)
-Esta empezando a hacer frio Bella ponte tu cazadora- me encontraba sentada al pie de los escalones de la pérgola, mi abuelo tomó la cazadora que estaba junto a mi y me ayudo a ponérmela-.
-Gracias abuelo pero quedémonos un momento mas, estando aquí me siento cerca de Edward- me avergoncé un poco al admitirlo-.
-De nada mi niña y claro que nos quedaremos un poco mas si quieres, tengo que consentirte en todo este tiempo que nos queda- su cálida sonrisa era perfecta solo que sus ojos demostraban nostalgia-.
-Abuelo siempre podrás seguir consintiéndome todo lo que gustes porque siempre voy a estar cerca de ti, solo me voy a casar, nunca voy a dejar de ser tu nieta- le entregue una sonrisa y un beso en la mejilla-.
-Lo se cielo para mi siempre serás mi pequeña Bella, pero no puedo evitar emocionarme, el tiempo paso tan rápido desde que nos reencontramos, estuve mucho tiempo alejado de ti y de tu madre, ni siquiera conozco a Benjamín, me acostumbré a mimarte en todo momento, tener una parte de la verdadera familia que forme siendo humano, con tu abuela Carmen.
-Abuelo vas a tener todo de vuelta y aun mejor, una familia mas grande y realmente verdadera cuando me case con Edward, vas a conocer a Benjamín el día de mi boda, estar otra vez cerca de Renne, tener todo el amor que te mereces porque eres un hombre bueno, un vampiro bueno- no pude evitar el nudo en mi garganta que hizo temblar mi voz, el inmediato abrazo de mi abuelo me demostró la emoción y amor de aquellas lagrimas que él nunca podría dar-.
-Volviste a iluminar mis días mi niña- me dijo separándose de mi y acariciando mi mejilla, no supe que decir, él había hecho lo mismo recibiéndome en su hogar, revelándome su secreto, guiándome a encontrar mi sueño, a Edward-.
-Te quiero mucho abuelo- sonreí tratando de animarnos un poco, él hizo lo mismo también incorporándose de mi lado y comenzando a caminar hacia el prado-. Creo que Alice va a lograr un gran trabajo con sus técnicas de maquillaje, claro que vas a parecer as joven que un anciano pero Renne no se va a impresionar tanto en verte, va a salir todo perfecto abuelo.
El siguió en dirección recta por el prado hacia el bosque, comenzó a observar algo ignorando lo que le decía. Me levante del escalón de la pérgola y camine hacia él para ver lo que llamaba su atención. Un viento muy frio que erizó la piel golpe de frente mientras avanzaba, mi abuelo se paro en seco al sentir el viento gélido de la tarde.
-¿Qué pasa?- pregunte al fin tras él quien dio un paso hacia atrás extendiendo los brazos a los costados como protegiéndome de algo o alguien-.
-Corre Bella- murmuro algo que apenas pude escuchar-.
-¿Qué? Abuelo…- se giro de golpe hacia mi, sus ojos, lo que reflejaban, me dejo sin aliento, el miedo, la angustia mas grande, el terror que reflejaba-.
-¡Bella corre!
No pude, no entendía, mire por encima del hombro de mi abuelo, dos figuras se acercaban a nosotros surgiendo del denso bosque, dos mujeres, a una la conocía, era Bree la empleada de la aseguradora que me había traído el collar hacia unos días, creí que ya había regresado a Jacksonville. Al lado de ella y contrastando notoriamente su espesa cabellera de un rojo intenso como ondulantes flamas de fuego contra el frio y húmedo verde del bosque, otra mujer, o eso creí al principio, era pertubantes verla, esa belleza sobrehumana, esa extraña sonrisa que si bien perfecta descomponía de manera amenazadora y perversa todo su rostro.
Mi abuelo volvió a girarse hacia ellas dándome la espalda, aun frente a mi cubriéndome, protegiéndome, ya sabía de quienes.
Una corriente eléctrica me recorrió el cuerpo al ver de nuevo a Bree, el miedo, el asombro, un pobre instinto de huida paralizado en mi cuerpo clavado en la tierra tras mi abuelo. Los ojos de Bree se fijaron en mi, aquel tono escarlata revelaron el cambio, nos enfrentábamos a dos vampiros.
-Mira que adorable Bree- la voz gatuna y sarcástica de la vampiro pelirroja llego ya a escasos metros de nosotros, mi abuelo se envaró emitiendo un profundo siseo-, mi antiguo sobreviviente junto a su nieta, el apetecible premio que te prometí.
-Victoria- susurre, ella me escucho y sonrió aun mas ampliamente, mi abuelo llevo su mano atrás buscando la mía, me aferre a él, ella era la maldita que lo había atacado y convertido.
(Narra Victoria)
-Él es un…- la estúpida de bree titubeaba impresionada, tenia miedo- es como nosotras.
-No temas yo te protegeré bree, es mi promesa, tu sabes lo que tienes que hacer- me acerque sigilosamente mas a su lado y acaricie su enmarañado y sucio cabello, temblor nerviosa por mi contacto, una neófita demasiado inestable. Asintió levemente fijando su vista en el viejo y en el preciado botín tras él-.
-No lo hagas, ella no te defenderá niña, no le importas, te esta usando- al fin hablo este insignificante viejo-.
-Te lo dije Bree, querrían ponerte en mi contra pero yo te lo prometí, la chica es tuya- sus ojos flamearon de sed agazapándose para atacar-.
-¡La quiero!- un gruñido salió de la garganta de bree mirando fijamente a la nieta de Eleazar, el instinto ganaba a las palabras- ¡quiero su sangre!
-¡No!- Eleazar comenzó a dar pasos hacia atrás protegiendo a su Bella que también retrocedía tras él- ¡concéntrate niña, puedes hacerlo, hay más opciones que acabar con su vida, tu sed puede calmarse de otra forma!
-¡Silencio maldito viejo!- le grité y fijo su vista en mí, me temía, lo tenía en mis manos- ¡enfréntame! Intenta hacerte justicia por ti mismo ¿o necesitas a Edward para que te defienda?
-Por favor detente- la temblorosa voz de la humana se dirigía a mi, le sonreí irónica por su petición-.
-¡Preciada Isabella! Claro que se detendrá querida- comencé a avanzar hacia ellos, bree también, lentamente y rodeándolos. Eleazar seguía retrocediendo protegiéndola, se notaba aturdido el estúpido, más aun cuando chocaron con esa estructura de madera tras ellos y bella subió en ella alejándose un poco de él al soltar su mano, este era el momento- luego de que empiece…
Bree se abalanzó sobre el viejo desde su costado izquierdo, tomándolo casi por sorpresa ya que fijaba su atención en mi. La estúpida de Bree termino incrustada en los escalones de madera de la pérgola, Eleazar la sostenía inclinado hacia ella por el cuello, lo había subestimado, tenia inmovilizada a una neófita.
-Bella, Bella, Bella que lastima que tu adorado Edward no este por aquí- me adelante velozmente pasando tras Eleazar quien soltando a Bree se giro para frenarme pero fui mas ligera, así como Bree mas astuta, salto de inmediato tras Eleazar tomándolo por la cabeza y pateando con tal fuerza su espalda que lo hizo gritar mientras se vencía de rodillas, ese grito fue un deleite para mi y no fingí mi sonrisa placentera a bree que ahora me miraba esperando que hacer.- realmente hueles bien.
Tome un mechón castaño del cabello de bella mientras giraba alrededor de ella observándola, deleitándome con solo ver el bombeo de sangre acelerado en sus venas por la traslucida piel nívea de su cuello. Estaba paralizada viendo a su abuelo con finas líneas marcándose en su rostro mientras Bree ajustaba con mas fuerza el agarre de sus manos en si cuello
-Le hubiera gustado despedirse de ti- me acerque a susurrar en su oído. Ella temblaba, imperceptible un tanto lejos pero como electricidad cerca de su piel, comenzaron a caer sus lagrimas, no contuve deslizar mi mano suavemente por su cuello tan frágil, cálido- eres realmente cautivante.
-¡No te atrevas!- la voz de Eleazar se amortiguo estrangulada-.-.
Lentamente ajuste el cuenco de mi mano a su garganta, comenzando a apretar, sonreí a Eleazar quien gruñía inmovilizado.
-Míralo Bella ¡Míralo bien!- le grite y jadeo comenzando a faltarle el aire-.
-¡No!...¡No!- gimoteo lloriqueado sin aire y cerrando los ojos- ya me tienes, dile que suelte a mi abuelo, deja en paz a ¡Edward!
-¡Míralo!- la sacudí con brusquedad por chillar el nombre de él y miro fijamente hacia el viejo- ¡Así tendría que haber terminado!
Asentí a Bree. Fue limpio, el cuerpo decapitado cayo en los escalones de la pérgola quedando la estúpida neófita aterrada en un instante de lucidez y conciencia por lo hecho. Arroje a Bella contra el pilar de madera central de la pérgola, oí el ruido de su columna partiéndose a la mitad al golpearse y luego caer al piso de madera. No desaproveche un segundo de su distracción de tener todavía su cabeza en las manos y me abalancé sobre bree, su cuerpo desmembrado voló a metros de distancia de donde estábamos.
Ya había atado cabos sueltos de mi venganza, tanto Eleazar y la tediosa de bree no existían, solo me queda terminar mi venganza, verlo sufrir por su amada Bella, por su viejo amigo, por haberse metido conmigo echándome a los Vulturis encima para aniquilarme.
Esto lo aniquilaría a él y yo gozaría su sufrimiento con todo mi ser.
Mire a bella, su cuerpo desmadejado convulsionaba cada pocos segundos, que fácil deshacerme de ella, tan frágil resulto la tonta que con un golpe ya quebró su vida. La tome del cabello levantándola del piso, estaba perdida mirando a la nada.
-Abuelo…Edward- susurro débilmente, ¿Cómo podía pensar en ellos? ¡Estaba por matarla!-.
Volví a tirarla al suelo mientras con mi pie presioné una de sus piernas, solo otro chasquido, ningún grito de dolor, ni una gota de sangre desparramada más que dentro de su cuerpo ¡que frustrante! Me arrodille junto a ella, despeje su cuello corriendo su cabello y rasgando su cazadora. Me alcanzaría con el dolor de Edward Cullen. No muy lejos un aullido freno hasta el frio viento del atardecer.
...meet my dream...

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