Capitulo 44: Guardia baja
(Narra Jane)
-Jacob espera…- jalé de su mano para frenarlo- no se si esto sea lo correcto.
-Escúchame- se planto frente a mí acariciando mi rostro con su mano, su tacto me abrazaba, nunca me cansaría de esa sensación- no pasará nada, es lo que quiero, voy a hacerlo bien.
-Yo no voy a poder ofrecerte lo mismo- puse mi mano sobre la suya, la inocencia de sus ojos me llenaba de paz pero aún así fueron muchos los siglos de obscuridad-, todavía no sabes como es…
-Jane yo te amo- sus labios, el sonido de su corazón, su calor más que simplemente humano, su respiración en mi rostro- no me interesa nada más que ti, no me interesa tu pasado, no me interesa demasiado como reaccione Billy al verte, es sólo que lo sepa, que sepa que soy el hombre más afortunado en tenerte.
-No eres simplemente un hombre Jacob- rose sus labios otra vez, una brisa proveniente de las montañas comenzaba a llegar a nosotros en medio del bosque- y yo no soy la especie de mujer que querría tu padre para ti.
-Es verdad – sus relucientes dientes iluminaron su sonrisa- eres la vampiro ideal para mi, eres mi imprimación Jane Vulturi y no acepto excusas de ningún tipo.
-Estas loco…- sus labios sellaron los míos nuevamente-.
Cada vez que lo hacía me daba cuanta de la magnitud de mi mente, hacía que girara mi cabeza, como flashes pasaba por cada recuerdo como borrones y aún mas espacio, un eterno espacio confinado para Jacob. Sentí como con cuidado pasaba su mano por mi cintura para abrazarme, mi cabeza giraba más y más, muchas imágenes pasaban y de repente todo se detuvo en un recuerdo, vi el rostro de mi padre, de Aro, su sonrisa de suficiencia cada vez que hacía cumplir las reglas con la guardia, mi propia felicidad y orgullo en hacerlas cumplir.
Abrí mis ojos y me encontré con él, con Jacob abriéndose paso en mi boca, ruborizado de forma perturbadoramente perfecta, sus ojos cerrados concentrado en el beso. Yo nunca podría hacer lo que él, si se lo presentara a mi familia, las reglas se cumplirían sin excepciones como siempre y yo no sería escuchada, no tendríamos oportunidad, él no tendría oportunidad al igual que esos hijos de la luna que Marco mencionaba en sus mas antiguas luchas victoriosas.
Yo ya no podría existir sin Jacob, el nunca debe exponerse a mi familia y no es justo que él me brinde tanto.
-¡Para!- me aleje de sus brazos y labios de un salto-, no podemos, no es justo…
-¿De qué hablas?- me miró confundido y dando pasos hacia mí-.
-Yo nunca podré admitir lo nuestro con mi familia, ellos lo sabrán aunque no quiera pero no te expondría directamente, te matarían y eso no lo soportaría- lo frenaron mis palabras poniéndose tenso de inmediato- no es justo que puedas ofrecerme tu vida si yo no puedo hacer lo mismo.
La tarde comenzaba a ser mas fría, el viento desde la montaña comenzaba a soplar con fuerza, le di la espalda de regreso por el camino que habíamos tomado, eché a correr, no soportaba el vacío por lo que le hacia pero era por su bien y para dejar de creer algo que no soy, recordar a la antigua Jane Vulturi. Escuchaba el choque de sus patas y garras contra el suelo verde y húmedo tras de mí, un gruñido de su pecho llamándome, había entrado en fase.
Disminuí mi velocidad cuando me aproximaba al río, dejé de escucharlo, el vacío aumento y tuve que frenar para no quebrarme.
-¡Maldita sea…espérame!- me giré a ver el camino que hice, Jacob continuaba tras de mi pero de nuevo en su forma humana, podía apreciar la totalidad de su forma humana mientras corría hacia mí, era perfecto. Si hubiera podido el rubor me dominaría, baje la mirada al suelo, su cuerpo desnudo me erizaba la piel-. Nunca más hagas algo así Jane, a mi no me importa seguir viviendo sin ti, prefiero morir a tu lado, disfrutar cada instante a tu lado, te amo, me enloqueces, ¡me haces romper mi ropa en girones!
-Jacob… de verdad- y con brusquedad me estrecho a su cuerpo, a cada terminación de sus cuerpo besándome de una manera ilegal que si fuera otro tendría que arrancarle su cabeza ¡Rayos amo a este licántropo!-.
Una brisa diferente nos llego, del norte de las montañas, ambos lo percibimos, ambos abrimos los ojos mientras seguíamos unidos, ese maldito rastro, asquerosa e inconfundible fragancia.
Jacob se alejo de mí entrando en fase de nuevo, saltamos el río rumbo a la casa de Eleazar, Edward y su familia no estaban, debo ponerles sobre aviso. El peor ser en este mundo esta cerca, aquí a escasos kilómetros, debo llegar a proteger a Eleazar y Bella de Victoria.
-No están- susurré a Jacob al llegar a la casa, el rastro era reciente, Victoria no estaba sola. Una aullido de angustia salió del pecho de Jacob mientras comenzaba a olfatear hacia el bosque, temí lo peor- Voy a llamar a Edward…
Marque el numero, la voz de Edward contestó, con Victoria rondando no había tiempo que perder. Al cortar la llamada comenzamos a seguir el rastro de Eleazar y Bella, no estaban solos, también los perseguían.
(Narra Alice)
-Jasper, Edward yo quiero aquellos tres- el latido de los grades corazones de esos ciervos me atraía más y más mientras los observábamos a varios metros de distancia-.
-Alice son sólo cinco y esos tres que quieres son los más grandes- Edward me miraba sorprendido ¿Qué pasa?-.
-Ya lo sé, uno para cada uno de ustedes va a estar bien.
-¡Eres una glotona!- ¡Como te atreves a decírmelo!, se que todavía intentas leerme la mente para saber detalles de la boda pero no lo lograrás hermanito- Eso que piensas no es justo Alice.
-¡Edward!- mi mano voló a su cabeza para al menos despeinarlo por lo de glotona- sabes que no voy a bajar la guardia, no sabrás nada, es mi regalo sorpresa.
-Bala la voz Alice, espantarás a los ciervos- ¿y ahora me tratas de chillona? Genial y yo que quería ahorrarme los comentarios de Emmet en el otro grupo de caza-.
-Tranquila amor- Jasper tomo mi mano y me atrajo hacia él, entre sus brazos una oleada de tranquilidad me inundó-, si Edward quiere más ciervos yo te doy el mío pero no te estreses.
-gracias amor- besé la comisura de sus labios, todos estos días Jasper tuvo que aguantar y aliviar mis nervios por la organización de la boda y el tedio de no tener visiones por la presencia de Jacob Black-.
-Todo para complacerla señorita- me acaricio la mejilla con ternura, vi que Edward estaba pensativo y con el seño levemente fruncido-.
-Edward confía en mi, no son necesarias mis visiones para saber que la boda saldrá bien- me estoy esforzando, quiero regalarles lo mejor-.
-No es eso Alice, es sólo que sin tus visiones y el entusiasmo por la boda que se aproxima hemos estado bajando la guardia, todavía no olvido como te pusiste Jasper, cuando creíste percibir algo extraño en el estuche del collar que trajo aquella chica, hasta Jane creo que ya ha olvidado porque vino a Forks, hace tiempo que no piensa al respecto.
-No lo piensa porque no hay riesgos, ella nunca olvidaría lo que le paso a su hermano en manos de esa desgraciada- me aliviaba saber que confiaba en mi para la boda pero es muy frustrante no tener visiones de los movimientos de esa maldita de Victoria-.
-Alice no puedes hacer más de todo lo que ya haces por mi- Edward me entregó una sonrisa- y por bella. Ya habrá una solución para lo de tus visiones.
-Podríamos echar al perro- Jasper siempre tan objetivo-.
-Jasper él no tiene la culpa, su amor a Jane lo mantiene cerca y es bueno que ahora también nos tolere, no debemos truncar nuestra buena relación- Jasper giro los ojos mientras le robaba un beso-.
-Será mejor que casemos rápido ya quiero regresar con Bella, no me siento bien lejos de ella, adelantaré mi regreso.
-Esta bien Edward, los ciervos se están dispersando iré por la izquierda- me separe del abrazo de Jasper y comencé a correr veloz y sigilosa rodeando en un circulo donde estaban los ciervos pastado en un claro-.
El claro se desvaneció frente a mi al escuchar el timbre de un móvil, todo se obscureció y me vi parada en la pérgola del prado de Edward y Bella, ella estaba sentada al pie de los escalones hablando y sonriendo a Eleazar quien avanzaba en dirección recta observando el bosque, su expresión era seria, preocupada como percibiendo algo. Se freno en seco mientras bella se levantaba y acercaba a él curiosa, su expresión era indescriptible cuando giró hacia ella, la obscuridad comenzó de nuevo ante mi… ¡Bella corre!
Me encontraba de nuevo en el claro, Jasper me sostenía de la cintura, Edward estaba al móvil, solo habían sido unos instantes, una visión, la `peor en tanto tiempo. -Vamos- miré fijamente a Jasper a los ojos, sabía que Edward me escuchaba, que en este momento ya lo sabía- Vamos o será demasiado tarde.
...meet my dream...

No hay comentarios:
Publicar un comentario