Capítulo 3: “Sorpresa”
Jake no mintió, atravesamos todo el pueblo y como a 4 Km a sus afueras llegamos a un camino semi oculto entre el frondoso bosque, el cual tomó mientras me contaba de sus vida.
Jacob vivía en la reserva Quiluette al sur de Forks, mas específicamente en la Push y que todos los días, luego del instituto- para mi sorpresa era un año menor que yo a pesar de ser enorme-, venia hacia la casa del abuelo a trabajar en el jardín y parque trasero.
No entendía como el abuelo Eleazar tenía un jardinero, el Jacksonville teníamos una vida normal de una familia tipo clase media, vivíamos bien pero no entre ese tipo de lujos. Esto me resultaba más misterioso, mamá nunca lo mencionó. Aunque pensándolo bien los dijes de plata que enviaba de regalo y que con todo cuidado guardaba mi madre, sí eran valiosos. Esto era raro.
Sumergida en mis pensamientos sobre lo contado por Jake, de repente llegamos a un sinuoso jardín repleto de rosas rojas en filas de mayor a menor y en el centro de esta, una hermosa y amplia casa blanca con enormes ventanales y muchas luces alrededor que la completaba a la perfección una utópica postal. Me quedé con la boca abierta, todo era maravilloso, nunca había visto nada igual.
Sentí un brusco codazo al costado.
-Impresionante ¿no?- me decía Jake en tono burlón, seguramente debido a mi cara sorprendida-, ¿de verdad no sabías de la buena posición de tu abuelo?
- Jake, realmente no lo sabía, estoy impresionada, hasta creo tener miedo de conocerlo- dije con nerviosismo, Jake me miro extrañado-.
-¿No conoces a tu abuelo?
-Si y no, la verdad no lo recuerdo, era muy pequeña la última vez que lo vi- conteste francamente-.
-No temas, él es muy bueno, una gran persona y ayuda mucho al pueblo y la reserva- me alentó e irradió gratitud, realmente me caía bien este chico, seríamos grandes amigos-.
-Mira ahí esta-apuntó hacia el frente de la casa blanca.
Miré hacia esa dirección y entusiasmada bajé de la camioneta en un santiamén. Realmente los nervios y la mala coordinación no me ayudaron, no vi el desnivel en subida de la tierra del jardín cuando corrí a su encuentro y quedé desparramada como costal de papas en el suelo.
Sentí como alguien me alzaba en vilo como si fuera una pluma y me ponía de pie nuevamente.
-Bella, ¡como has crecido!, ¿te encuentras bien cariño?- que voz melodiosa-.
- Si estoy bien abuelo- dije sin levantar la vista y sacudiéndome el polvo del pantalón. Alcé la vista para verlo-. No ha pasado nad…
Me quedé muda. No, mejor dicho petrificada.
...meet my dream...

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