Capítulo 4: “Petrificada”
No podía ser, ¿quién era este hombre?, no era mayor de 45 y quizás mucho menos, tenía una belleza extraordinaria. Jamás podría ser abuelo de nadie. Pero su piel pálida, cabello marrón rojizo, esos rasgos familiares como los de mi madre y mios.
Y de repente se confirmo.
-Hey Eleazar, ¿dónde dejo las maletas de Bella?- le grito Jacob, descargando la camioneta-.
-Déjalas en el salón Jacob, luego me encargado- contesto observándome con cautela-Puedes tomarte el día libre-le dijo en un grito de ángeles-.
-Bueno gracias Eleazar-contestó Jake de pasada hacia su camioneta-, nos vemos luego Bella-yo no contesté, no podía apartar la mirada de mi supuesto abuelo-.
Jake arrancó su camioneta y se marchó, eso fue lo último que vi.
Cuando desperté me encontraba recostada sobre un sofá blanco a tono con el ambiente de la amplia sala de estar en la casa blanca, en el exterior ya era de noche.
Había perdido la conciencia el día entero9, me senté y todo me daba vueltas. Le busque con la mirada y lo encontré. Salía con una taza en las manos de lo que parecía ser la cocina. Se acerco a mí lentamente y con garbo hasta sentarse frente a mí sobre el borde de la mesa ratonera de cristal.
-toma este té cariño, te prometo que te explicaré todo, no temas por favor- me rogó generando mucha confianza-, tómalo te sentirás mucho mejor- repuso con dulzura, asentí sin palabras.
Tome el té lentamente sin quitar la mirada de este hombre, no aguante más.
-¿Quién eres y que has hecho con mi abuelo?-pregunte firmemente-.
-Bella yo soy Eleazar, soy tu abuelo.
-¡Pero por favor! Eso es imposible, deberías tener 62 años y apenas pareces de 45-chille-, ¡he venido a cuidarte porque estas mayor!
-Ya lo se cariño, solo escúchame, necesito explicarte, te pido que abras tu mente.
-¿Abrir mi mente? ¿Dónde esta mi abuelo? ¿¡Por favor no le hagas daño!?- estaba desesperada, que se proponía este hombre-.
-Toma- me tendió un viejo álbum de fotos-, míralo, no te miento y nunca me haría daño a mi mismo, tranquilízate.
Tome el álbum de fotos y comencé a mirarlo.
Ya no sabía como reaccionar, la primera foto que vi era la de una pareja de novios, la mujer llevaba un collar de plata que reconocí inmediatamente.
-Abuela Carmen-susurre tocando cuidadosamente la foto.
El hombre que estaba junto a ella no tendría más de treinta pero el parecido era increíble con el que me acompañaba en la sala.
Pasé a la siguiente foto, vi a mi madre pequeña y a medida que iba creciendo hasta llegar a una foto de ella y papá en su boda.
Este hombre estaba en casi todas las fotos presente, no mentía.
Llegué al final del álbum y allí estaba yo en sus brazos, tenía tres años. Los recuerdos de esa época me invadieron como un juego de puzle; era mi abuelo Eleazar.
-Abuelo-sollozando lo abrase fuertemente- eres mi abuelo-le dije en susurros-.
- Si corazón, gracias a dios me crees- su voz estaba hecha un nudo-, temía mucho a este momento- se alejo de mi y me miro tristemente-.
-¿Pero como es posible? Eres tan joven…
-Bella- me detuvo- como te dije antes, necesito que abras tu mente para entender- su rostro se endureció- el mundo no es lo que parece.
...meet my dream...

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