Capítulo2: El viaje
El vuelo duro cinco horas de la noche, durante las cuales en un momento pude cerrar los ojos sólo para repetir el sueño. Me desperté abruptamente por una turbulencia y ya no pude relajarme mas, no paraba de repasar en mi mente los detalles de la escena del sueño una y otra vez. No veía la hora de llegar con el abuelo y hablar con él, tal vez el pudiera ayudarme, algo como un presentimiento me indicaba, estos últimos tiempos el sueño pasaba mas seguido y era mas vivido e intenso.
Sólo una vez, cuando tenia 10 años, se lo mencione a Renne y sólo respondió restándole importancia, que habría sido producto de una película que me impactó. Pero no era así, venía soñando desde más pequeña, el mismo sueño, esos mismos ojos, esa deslumbrante sonrisa, todas las noches hasta ahora. Este último año ya me resultaba enloquecedor, los nervios y sentimientos eran más fuertes e indescriptibles por su cercanía, ¿quien era él? ¿Que significaba todo?
No es normal tener un mismo sueño toda la vida, sentir tanto vacío al despertar, sentir que falta algo que sólo aquel sueño me brinda, tengo miedo de estar volviéndome loca.
El abuelo Eleazar también puede restarle importancia, no darme respuestas y mirarme extrañado como Renne, pero algo en mi fuero interno me decía que el puede ayudar a entender esto.
Él siempre se mantuvo distante a la familia, debe ser eso que me llama la tención. Siempre le pregunté a mamá porque el abuelo no iba a visitarnos a Jacksonville ni nos enviaba fotos; solo a fin de año recibíamos un obsequio de él, un dije de plata y piedras de diferentes diseños, junto con una carta de disculpas por no venir a vernos.
Mi madre siempre muy dolida agregaba cada dije al collar heredado de mi abuela Carmen, también de plata y oro blanco. La abuela lo había usado en su boda con el abuelo Eleazar, mi madre con mi padre y según la tradición lo usaría yo en mi boda.
De solo recordarlo me produce nostalgia, y pensar en qué suceso de mi vida debería usarlo me genera una oleada de escalofríos, creo que ni llegando algún día a los treinta tendría ganas de usarlo. El matrimonio en mi vida es la última prioridad, realmente sólo quiero estudiar medicina y especializarme en pediatría como lo fue la abuela Carmen. Esta era la única meta que mantendría cuerda y en la realidad.
Cuando baje del avión mire a todos lados en busca de un cartel con mi nombre, pues no conocía a nadie y tampoco recordaba al abuelo Eleazar, no lo veía desde mis tres años de edad, según lo contado por Renne. Perdida nuevamente en ese recuerdo no me percate que ya no quedaba nadie en el aeropuerto, era un mañana muy fría y lloviznaba, típico de Forks.
-¿Isabella Swan?- me gire para ver quien me agarraba de un hombro-.
-Sólo Bella- dije con tono de voz poco amable ante el contacto del chico y por haber dicho mi nombre completo-.
-¡Al fin has llegado!- esbozó una amplia sonrisa blanca, que resaltaba sobre su morena piel y cabellera negra, ignorando completamente mi displicencia-, me ha enviado Eleazar a buscarte, ¡no me puedo creer que seas su nieta!
-¿No lo puedes creer?- mire perpleja, a caso era tan extraña-, ¿tu quien eres?- cambie el tono de mi voz para ser mas amable-.
-OH disculpa no me presenté- me tendió la mano, yo respondí torpemente al saludo-, me llamo Jacob Black soy el encargado del parque y jardín en la casa de tu abuelo- sonrió cortésmente y le devolví la sonrisa-.
- Un placer Jake- se sorprendió por mi confianza- ¿puedo llamarte así no?
- ¡Claro! No hay problema preciosa- dijo guiñándome un ojo, la sorprendida fui yo-. Bueno vamos Bella, pongámonos en marcha, el trayecto en camioneta es largo y tú te ves cansada.
- Es verdad Jake, andando- y me dirigió a su camioneta.
...meet my dream...

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